Somos como las cebras, rayadas y difíciles de montar.



sábado, 31 de octubre de 2009

Adiós, se dijeron adiós. El tiempo es exacto, pero su amor no y hoy se encuentran en todo. El aire les quema. Sol, te pedimos a vos que cures la herida que tiene su amor. Es señal distante que agita las noches cansadas de invierno. ¿Dónde estará nuestro camino, cuando el tiempo atrapó al destino? Cómo, si tus besos son mi vino. Déjalo ir, que no se detenga. Saber es escuchar palabras a tiempo que no se dicen.

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