Somos como las cebras, rayadas y difíciles de montar.



domingo, 26 de julio de 2009

Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento. Promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento. Después, ¿Que importa del después? Toda mi vida es el ayer, que me detiene en el pasado.

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